Riviste internazionali

El Mundo (Madrid, 22.5.12)

La literatura italiana de hoy

Pocos hispanistas aman y conocen tan bien nuestras letras como Gabriele Morelli. Nadie como él, pues, para presentarnos la mejor literatura italiana

GABRIELE MORELLI | Publicado el 25/05/2012  

Como cada comarca tiene su clima peculiar, así cada género en la literatura italiana posee sus particularidades. El ensayo, la novela y la poesía muestran rasgos diferentes que han merecido mayor o menor consideración. Si se empieza con la ensayística, resulta relevante la producción de libros, cuyos autores son personajes conocidos de la televisión o de periódicos importantes, en fin, figuras de los mass media, como Bruno Vespa, Eugenio Scalfari y Gian Antonio Stella, inventor del panfleto La casta, una dura invectiva contra la clase política. Al ensayo político, pero con escritura refinada y erudita, pertenecen las páginas del jurista Franco Cordero, inventor de pintorescos apodos para Berlusconi. En el ámbito meramente literario sobresalen Umberto Eco y Claudio Magris, pero también Luciano Canfora, insigne helenista, hábil en reunir filología e historia de la cultura, y Roberto Calasso, cuyos libros de crítica se confunden con su obra narrativa: ambos indagan con sensibilidad moderna en la fuente del mito clásico. Aparte de los escasos ensayistas citados no hay otra producción significativa, pues la crítica literaria y filológica queda confinada en el terreno académico.

Igualmente resulta complicado emitir un juicio seguro y sintético sobre la novela de hoy, ya que no existe una distinción neta -como en el pasado- entre literatura de consumo y narrativa “alta”, caracterizada por una escritura elaborada y personal. Antes los confines eran más claros y bien definidos: Calvino, Lampedusa, Moravia, Morante, Volponi y Sciascia, etc, por una parte; Guareschi y Scerbanenco por otra. Hoy todo parece más confuso; la crítica literaria tiene siempre menor recepción en los mass media (que además viven una grave crisis de identidad). Es una realidad dura de aceptar, pero en el momento no hay figuras señeras de escritores italianos: quizás Tabucchi, recién desaparecido, sea el único caso de narrador “pur” universalmente reconocido. 

Entre los autores considerados canónicos que cultivan un género “híbrido” destacan los dos intelectuales arriba citados, Eco y Magris, este último consagrado por la colección Meridiani Mondadori. Tampoco se aleja de esta categoría Camilleri, deán de los narradores italianos, genial escritor de novela policíaca, al lado del binomio Fruttero-Lucentini, y heredero de la escuela de Simenon. Es el responsable de las aventuras del comisario Montalbano, en las que muestra su habilidad de contaminar el género policíaco con una escritura dialectal y creativa. En todo caso, estamos lejos de la novela que ha representado el culmen de la gran literatura italiana. Hace más de veinte años que asistimos a chocantes best-sellers comerciales que han configurado un nuevo parque de narradores, pero que la crítica ha liquidado como literatura de plástico, vertiendo juicios muy controvertidos. En el primer ámbito resaltan los casos de Susanna Tamaro con Va' dove ti porta il cuore; Margaret Mazzantini con Non ti muovere; Federico Moccia con Tre metri sopra il cielo, Giorgio Faletti y su Appunti di un venditore di donne, Paolo Giordano con La solitudine dei numeri primi, y Fabio Volo, Le prime luci del mattino, libros que han servido de base para algunas películas. De alterna recepción son las novelas de Alessandro Piperno, Alessandro Baricco, Niccolò Ammaniti, Sandro Veronesi y Antonio Scurati. 

En los escritores del reciente pasado o de la actualidad que suman la elaboración del enredo narrativo y una escritura original se imponen los nombres Gesualdo Bufalino, Vincenzo Consolo, Raffaele La Capria, Dacia Maraini, Sebastiano Vassalli y Maurizio Maggiani, aunque en el curso de una actividad de casi 40 años, no todos han mostrado resultados continuados. Más jóvenes son Pier Vittorio Tondelli, Stefano Benni, Daniele Del Giudice, Aldo Busi, Andrea De Carlo, Paola Mastracola, el veneciano Tiziano Scarpa, hábil en la escritura experimental, y Nicola La Gioia, que con su libro Riportando tutto a casa se ha confirmado como uno de los autores más interesantes del momento. Un caso a parte es el del napolitano Roberto Saviano con su Gomorra, libro híbrido que se define más como reportaje-encuesta que como novela neta, pero que constituye un episodio importante de literatura civil, a pesar de la fuerte duda que suscitan sus cualidades propiamente literarias. Ejemplo semejante de alta recepción es la de la narrativa de Erri De Luca, que presenta una obra de fondo autobiográfico pero abierta al misterio, en perfecto equilibro entre ética y estética. 

Un fenómeno in fieri y muy interesante concierne al nacimiento de novelas de escritores provenientes de otras etnias y culturas, resultado feliz de las últimas migraciones masivas. Podemos señalar a Igiaba Scego, de origen somalí, quien con La mia casa è dove sono el año pasado ganó el importante premio Mondello, y a Ornela Vorpsi, albanesa, que en su novela Il paese dove non si muore mai contó la dura condición de la mujer en la Albania del dictador Stalin mediante un idioma italiano irónico, de indudable eficacia. 

En cuanto a la poesía, después de la generación post-hermética (con nombres representativos como Vittorio Sereni, Pasolini, Fortini, Giovanni Giudici, Luciano Erba, Giovanni Raboni, Andrea Zanzotto, recién desaparecido, etc.), el cuadro actual parece bastante fragmentado y difícil de encasillar en tendencias o escuelas, incluso en obras y figuras individuales que a veces muestren afinidades entre ellas. Entre las poéticas más apreciadas se distingue la de Valerio Magrelli, bien conocido y traducido al español, y a su vez traductor de poesía francesa y española. Sus libros revelan una atención analítica hacia la corporeidad y la ciencia, como también una mirada de corte sociológico-político frente a los problemas sociales. También resalta el neo-orfismo urbano de Milo de Angelis (Quell'andarsene nel buio dei cortili) y Patrizia Valduga, que ama el retorno a las formas cerradas. No conviene olvidar la experiencia heráldico-heroica de Giuseppe Conte o Roberto Mussapi, atenta a la sugestión del mito y a la escucha romántica de la voz de la naturaleza. Por último, cabe mencionar la poética de “línea lombard” de Tiziano Rossi, Giampiero Neri, Maurizio Cucchi, Mario Santagostini y Antonio Riccardi. Este último cultiva el microrrelato y tiende a la evocación familiar y social de hechos cotidianos con un lenguaje seco que se acerca, por sus analogías estilísticas, a la obra reconocida de Fabio Pusterla y Franco Buffoni. 

Existe otra poesía que combina el empeño civil y la evocación de una tensión con rasgos vagamente místicos y neo-dantescos, como la de Eugenio De Signoribus (Nessun luogo è elementare), muy vinculada al magisterio de Giovanni Giudici y Mario Luzi. Una línea culta y meditativa de referencia segura, de fondo ponderado y reflexivo, es la de Cesare Viviani. Acude al dialecto milanés Franco Loi (recién traducido al español). En cambio, los autores de la vanguardia no han sido demasiado expeditivos tras la muerte de Sanguineti y Elio Pagliarani, ya que casi todos se encierran en un epigonismo enojado y a menudo estéril, con raras excepciones. 

En el ámbito femenino se distinguen los nombres de Alda Merini, Amelia Rosselli y Vivian Lamarque. En las generaciones más jóvenes, las más acreditadas son Antonella Anedda, fuertemente marcada por la lectura de la poesía rusa; Maria Grazia Calandrone; Cristina Alziati; Jolanda Insana, y Fabio Scotto; poeta del cuerpo y de la voz, que canta el amor y también los acontecimientos sociales del mundo. 

EFENDISIZ SANAT: SIIR (Istanbul, 2012)

 

Tiren Denizi tuzdan bir kodes
Çürüyen bir ceset
Bir hayvanın uykusunda
Uyandrırımayı bekleyn
 
Kayaların burgusu
Ve kırılmış beli
Harikülade bir olayın
Geçiyor hahilin yamacından
Hayvansa soğuk havanın sarhoşu
 
Azizler dikildi, sanki birer karabatak
Kafilenin ӧnderleri
Beklerler, gagaları açık
Denizin sesini duymayı
 
Buram buram kokarken yaz dӧnümü
Karayelin ensesinde uzanan kuşlar
Kanatlarının tüyleri tek tek solmuş
Acı tuz ormanında uzanırken
 
Bir yanda Eolya uçurumundaki rüzgarin sükuneti,
Bir yanda gümbür gümbür hücum borusu
Çamurdan mabetlerin üzerinde
Ve tuzlu gümüşün madeninde
Tüccar gemileri dururken tarların sığınaklarında
 
Çeviri: Necati Aykut Baytar
 
Gӧrdüm onum hyatla nasıl oynadığını,
Ve de izledim çelimsiz ruhunun,
Bir yumak olup keşfetmesini,
Dünyanın dӧrt bir bucağını,
Ve de evrenin kıpkızıl kucağını.
 
Gittin bir gün, sessiz sedasız,
Aşıp ufukları birkaç adımla,
keyifli keyfli, uzaklaştın umarsız
Yakarak kalbimi anılarınla.
 
Gittin, beş parasız,
Sırtında eskilerden kalma bir ceket
Başın ӧne eğik ve dilinde bir türkü.
Ama biliyorum dӧneceksin,
Ellerinde, ıslığınla yazdığın yalnız bir ӧykü.
 
Huzurluyum artık,
Sessizliğinle yoğurduğum gün ışıgı
Vuruyor yüzüme.
Hatırlıyorum, muhabbet ediyorken sensizlikle;
Kardeşliğimizin sesi yankılanıyor zihnimde.
 
Sen gӧremediğim gӧzlersin şimdi.
Sevginin nefret ile karişmış halisin,
Sen dünyanın en yüksek dağlarına taç yapılmış,
Sapasağlam bir kale ama aynı zamanda
En alçak ovalarda yüzüstü bırakılmış,
Damsız bir kulübesin.
 
Çeviri: Şahin Yaldız
 
Cephede, maden lambarının ışığı altında açtiklarında telgrafı,
Askerlerin kürek sesleriydi duyulan.
Meçhul bir akıbet
Dikenli teller gibi
Kol gezmekte ülkede
Kalaylı karavana kapları ve sarımsak kokuları arasında
Maria, kafamızın içindeki bu mezbele
Kapişan hayvanlarındır.
Ve sırtımıza kӧstebekler tünemiş.
Kalbini ver bana
Kalbini ver de taşıyayım ellerimle toprak gibi
Yanına vardığım bu tehlikeli zamanda
Maria, adımı zikretmekten hiç vazgeçme
Ben ӧlünce bile bırakma ellerimi
Sana ait olan isimler deryasında
Yalnız sen biliyorsun adımı Maria çünkü benim adımır
Boğazındaki düğüm, akıntıda boğulan bir adam gibi
B eyaz
Bembeyaz teninde boğulmuş kıyıya vurmuş.
Ölümden sonar bile,
Bu gece, ben kor halinde yanarken,
Adımı sӧyle Maria,
Tüm varlığınla.
 
Çeviri:Elif Irem Koç

ALAKHAR (Beirut e Damasco, 2012)

Voci della Poesia Italiana Contemporanea: Un’Antologia Breve (L’Altro, 2012 – Beirut e Damasco) a cura di Adonis

 

LIMEN (Osnabruck, 2012)

Une autre poésie italienne (2.10.11)

in Une autre poésie italienne - anthologie, traduction

traduzione a cura del gruppo di ricerca CIRCE dell'Università Paris 3

Romaine née à Milan (1964), poète et performer, animatrice radio, rédactrice du mensuel "Poesia", Maria Grazia Calandrone s'occupe aussi de critique littéraire (en particulier pour "il manifesto"). Interventions , lectures théâtrales et manifestations poétiques fréquentes. Elle a publié plusieurs recueils (La scimmia randagia, Milan, Crocetti, 2003, prix Pasolini Opera Prima), jusqu'à Sulla bocca di tutti (id. 2010) ou Atto di vita nascente (Faloppio, LietoColle 2010), et participe à des performances publiques. L'infinito mélo, pseudo-roman, a récemment inauguré une collection de l'éditeur Sossella avec CD de ses propres textes.
 
L'ultima stanza - La dernière pièce

Avec le temps la complexité de la maison
s’accroît – c’est un filtre alchimique, un décanteur
d’eaux industrielles mélangées
à des métaux solaires – qui dépose l’or du monde
par les fenêtres dans nos cheveux.
Assis, nous sommes inclus dans la recréation
étant donné une marge concrète de manœuvre dans les espaces communs.
Nous tombons goutte à goutte du bec des alambics
directement sur les objets
au niveau du sol, la voix lointaine. Nous apprenons à reconnaître
la mèche effilée, la plainte
de l’animal dans le distique prolongé des colporteurs.
Par l’ouïe nous jetons hors du corps (fermé
et très noir) de rayonnantes racines.
Maintenant les portes sont ouvertes : rêves
du dimanche. Le peuple
fait communiquer ciel et terre avec ses propres besoins.
Mais nous ne savons pas dans notre maison – étant donné
la délicatesse et l’abondance des organes, quelle est sa finesse.

Corps-diaphragme en majeure partie
 
De la végétation affleure le corps
des pommiers – avec leurs médaillons d’or. Bannières de calme plat
dans le blanc de la machine adriatique – déboussolée
par la tempête immobile des estacades, sanctuaires tangants
de bois et de rebuts
ferroviaires sur plusieurs mètres de mer. Les hommes de la montagne
dominent l'Inquiet de leurs plateformes – ils prolongent dans le deuil des eaux
la terre, sa verdeur de meule sylvestre – et le soleil
règne plus grand que la peur.
Les manches retroussées, les pieds nus
- de la côte ils prononcent les Nombres donnés
par les étrangers
qui cultivent l’ange des rêves – cœurs pleins de larves
et de pissenlits – arrachés à la beauté boréale. Ah, si nous étions !
forêts de mâts dans la brume – voici le Souverain Ensemble
sur les taches du Neutre de tous les jours – le pollen dispersé
par le vase des siècles, où la somme des tempêtes est égale
au froncement inconstant d’un sourcil.
Mettez donc ma santé à côté de celle de notre frère
avec des projections de neige polluante sur les pins
qui ont des ombrelles de méduses terrestres pour que rien ne manque, pas même
des roses hématiques et des rouleaux de parchemin dans les mains – ou discours
sur le climat et le sol et sur les passerelles rongées, qui changent
la mer en terre – frêles – comme toi mon amour, qui sillonnes le large
de tes sabots de pierre et manifestes une originelle collision. 
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